Hambre de palabras

Siento cómo el corazón
me late a un ritmo distinto
cada vez que me dices ven.

A veces, no llegas a decírmelo
porque te tragas las palabras
pero se ve,
claro,
en esas pupilas dilatadas
que invitan a dejarse llevar.

¿Quién fuese palabra
para dejarse comer de esa forma?

Tan volátil y tan frágil,
desearía ser una palabra
de esas
que guardas
solo por quedarme, para siempre
en ese mundo de fantasía
que vive entre tu pecho
y tu espalda.

También, solo con imaginarlo…
Mi corazón late a un ritmo distinto
sin que digas nada.

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