A los ojos

Hoy
quería contarte todo
lo que nunca quise contarte.
Pero me miras
a los ojos,
mordiéndote un labio y
disimulando un suspiro.

Tan quieta,
me dejas perderme en el abismo
que me muestran tus ojos negros.

Me follas
con la mirada,
me dejas sin aire
y me destrozas con ese brillo sutil
que escapa de tus pupilas.

Todos mis recuerdos
se vuelven nebulosas deformes,
como esas imágenes que se manifiestan
sobre superficies curvadas de metal.

Viajan sin sentido por mi cabeza
de un lado a otro.
Chocan.
Se quiebran
y se mezclan
al ritmo de la delicada melodía
de tu respiración.

Me inunda el deseo
que derramas
en tus ojos y me arrastra,
beso a beso,
por tu pecho,
por tu vientre de vainilla
y que culmina en un gemido
ahogado
mientras me tiras del pelo
cuando escondo mi cabeza
entre tus piernas.

Y me miras, sé que me miras.
Porque siento
el deseo irrefrenable que me lanza a ti,
cuando me miras a los ojos.

 

 

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