Sueños que son solo eso: sueños.

Siempre he pensado que perdemos gran parte de lo que vivimos en sueños porque no somos conscientes de que estamos soñando hasta que es demasiado tarde. Esa confianza de vivir una realidad, de pretender sentir lo que no sentimos y de querer vivir lo que no vivimos (en el sueño) hace que recordemos los detalles como un acontecimiento cotidiano más. Es por eso que los detalles se disipan, las formas de emborronan y al final solo queda una reconstrucción improvisada, inventada y casi siempre mucho más acorde a nosotros de aquello que soñamos.

Y es que, siempre, el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Y a veces, aunque no lo creas, he despertado suspirando por un sueño, deseando vivirlo y lamentando ese despertar inoportuno.

¿Y quién no?
¿Cierto?

 

Publicado por

AJRP

Escritor de silencios. Formado en el oscuro mundo de las matemáticas. Programador de profesión. Loco de atar.

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