Cuando me tienes en tus manos

De algún modo,
siempre consigues
con ese puñado de palabras improvisadas
arrancar mis miedos y liberarme de las dudas.

De algún modo, lo haces.

Y cuando agarras mi cara con ambas manos
y me acaricias el cuello levemente mientras me hablas
y te acercas…

Te confieso
que no recuerdo casi nada de lo que puedas haber dicho en esos momentos.

Pero sí recuerdo la silueta de tus labios acompañando cada susurro
el brillo de tus ojos y hasta mi silueta en ellos.
Recuerdo el tacto de tus manos
y ese aroma dulzón que te acompaña siempre.

También recuerdo, aunque no lo sepas, todos los besos que no me has dado
pero que he sentido
en cada uno de esos momentos en que tus labios se encontraban
a un palmo de los míos.

Si hubieses sabido cuánta paz me da un beso tuyo
habríamos cambiado tantos susurros
por un sin fin de besos
y el silencio de nuestros cuerpos pegados.

Publicado por

AJRP

Escritor de silencios. Formado en el oscuro mundo de las matemáticas. Programador de profesión. Loco de atar.

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