poesía, poetry, prosa poética, Reflexión

Eco

Una gota de agua
en los labios del sediento.

Un rayo de luz
cuando no te tengo.

Un beso.

¿Dónde dejó el olvido
todo recuerdo tuyo?Gritos que se escapan.
Lágrimas.
Eco.

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Los colores primero

Aprendí, 
gracias a ti,
a ver los colores esenciales de las cosas,
el color de la gente,
el color real de tus ojos oscuros
y hasta el color que sugiere
cada una de las canciones que me cantas.

Nunca supe decirte 
qué color veía en ti.

Diría que te mezclabas 
entre el rojo aterciopelado de tus labios
y el azul de una noche 
al filo del mar.

Recorro recuerdos lejanos y busco
de nuevo
el color de tus besos,
de tus abrazos 
y de todos los suspiros
que interrumpieron los orgasmos.

Estallan 
en diminutas motitas plateadas y azules
y caen para mojarnos en este abrazo
que no termina.

Aprendí,
gracias a ti,
a ver los colores primero
y dejar para luego
todo lo demás.

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Tu voz

Me desconcierta tu voz
cuando, de improviso,
se cuela en mi cabeza y me habla
de ti y de mí, de los dos.

Se me da muy mal fingir.

Y es que siento que todo está de más
cuando te echo de menos.

Quiero
comerte la boca,
terminar cada ensueño en tus labios,
desnudar tu cuerpo
y recorrer a besos 
cada pedacito de ti.

Quiero
llevarte en brazos
por las infinitas aventuras que encierran mis cuentos.

Y quiero
que todas mis letras tengan tu voz.
Y que griten, y te digan
que lo único que quiero es amarte
lo justo
para quererte toda mi vida.

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Recuerdos inventados

Hoy he vuelto,
solo,
a aquella madrugada
en la que una estrella sobrevoló, fugaz,
nuestras cabezas
dejando su estela sobre ti,
un corazón desbordado en mi pecho
y un beso a punto de escapar de mis labios
que nunca te di.

Tiemblo 
cada vez que recuerdo esa noche.
Y sonrío.
Triste, pero sonrío al recordarlo.

Y abandonado,
al silencio eterno del recuerdo,
intento sumergirme en unos sueños
que quizá no recuerde
pero que me llevarán lejos de todo cuanto añoro.

Me hablas, 
justo al borde de la conciencia.
Susurras letras de canciones improvisadas,
frases completas que carecen de sentido,
versos lentos
que algún día recité en tu oído.
Y te cuelas en mi cabeza negándote a salir.

Me llevas, 
cogido de la mano,
por estos mundos oníricos que creas solo para mí.
Me arrastras contigo
a disfrutar del placer de tu piel sobre la mía,
a sumergirme en los eternos suspiros tras tus gemidos
entre sábanas blancas
y a contemplar el sin fin de colores
que estallan en tus pupilas cuando nos corremos.

Despierto, sobresaltado,
con recuerdos que se evaporan y 
se reemplazan por los nuestros,
con el sabor de tu cuerpo en mi boca
y con la percepción de un perfume 
que no puedo describir
pero que huele a ti.

Y al final,
siempre me sorprendo frente al espejo
echando de menos tus ojos y sonriendo,
triste, pero sonriendo,
porque mis recuerdos son mejores
si estás en ellos.

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Ojalá pudiera

Ojalá pudiera recordar
tu voz,
el brillo de tus ojos
y el sabor de tus labios 
en un beso cualquiera.

Desearía poder sentir tu piel
sobre la mía
una vez más,
cualquiera de las canciones
que callabas
y se perdían en una melodía suave.

Ojalá pudiera sentir
tu pelo
enredándose entre mis dedos.

Y
aunque me vea,
a veces,
recordando cómo olvidarte,
ojalá no pueda hacerlo. 

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Como tormenta

Cuando te veo,
cuento los segundos
hasta que escucho tu voz.

Eres como una tormenta a lo lejos
con sutiles destellos
que dibujan montañas etéreas
recortando las nubes.

Eres fuego contenido,
luz 
y estruendo.

Eres la brisa que percibo
y ese olor a tierra mojada
y esa humedad que siento
y esas gotas frías sobre mi cabeza. 

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Luz cegadora

Puede que pase el tiempo,
sientas que faltan mis palabras
y creas que el silencio ha sepultado todo cuanto fuimos.

La música seguirá dibujando
esa imagen que tenía de ti
aunque deje esta extraña sensación de vacío.

Créeme
no habrá luz que me ciegue
borrando todo de pronto
ni dejaré que el olvido
se lleve ningún recuerdo tuyo.

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Si te llamo esta noche

Y si te llamo esta noche, ¿estarás?

No tengo nada más que el silencio que guardan todos estos botellines vacíos, mil palabras que amenazan con escapar y perderse para siempre y el deseo incontrolable de gritar hasta perder el sentido.

Aun así, si te llamo esta noche, ¿estarás?

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Café al pasado

Esta monótona melodía revive el eco de tus risas mientras migabas tus galletas en el café frío.

Nunca supe valorar tanto un café hasta años después de haberte perdido.

Hoy, a pesar de que el olvido amenaza con llevarte para siempre, aún despierta tu recuerdo en el aroma del café solo, en los tintineos de unas tazas que llevaron tu nombre y en el sabor de estas galletas que solíamos compartir cada tarde.

Enmudece la música y tu recuerdo suelta mi mano.

Ya no escucho tu risa. Tampoco puedo recordar tu voz. Y el café se ha quedado frío.

Vuelvo a escuchar la misma melodía de antes. Monótona y triste, no te trae de vuelta.

El café se seca en los bordes de esta taza blanca y se consume sobre sí mismo.

El café de media tarde no es lo mismo si no es contigo.

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Flor de cerezo

Cada paso que te acerca a mí hace temblar sutilmente este suelo que nos mantiene flotando sobre una de las arterias de la ciudad.
Hace años que nos conocimos en este mismo lugar. Chocamos, nos miramos y me preguntaste mi nombre. Nevaba. ¿Lo recuerdas?
Algunos copos de nieve jugaban a entrelazarse en la lana de tu gorro rojo.
Otros se deslizaban por tu pelo.
Y algunos, preferían deshacerse en diminutas gotitas sobre tu nariz.
Recuerdo tu mirada cálida a través de la nieve.

Llegas tarde.
Siempre llegas tarde.
Y esta corta espera se me hace eterna.
Pero tu sonrisa hace que se detenga el tiempo.
Las manecillas del reloj retroceden, como si nos tuviesen miedo.
Me gusta que llegues tarde y que te disculpes dándome un abrazo que me encoge el pecho para alzar tu rostro después y mirarme lento.

Y me pierdo en ti, desaparece todo cuanto nos rodea: el ruido de los coches, la sensación de estar flotando en el vacío, este aroma único de la ciudad que se funde al olor de tu pelo…

Queda solo el tiempo y el espacio que nos separa.
(Cinco centímetros por segundo)
Dos segundos me separan de tus labios.
Dos segundos separan un beso.