Un hogar en la India – Mayo

Ya casi hacen dos meses desde que comencé este proyecto para recaudar fondos con el fin de construir un hogar en la India para una familia vulnerable bajo un proyecto humanitario de la Fundación Vicente Ferrer.

Seguramente, muchos de los que me leéis conocéis este proyecto y sabéis cómo está organizado y todo lo que implica cada pequeña aportación que hace cada uno de mis lectores. Aunque en caso de que quieras conocer más detalles, puedes consultar el siguiente enlace que te llevará a la entrada de mi página donde lo explico:

Un hogar en la India

A continuación, voy a mostrar el balance de beneficios obtenidos por la venta de todos mis libros en el último mes en las distintas plataformas (además del beneficio por venta directa, donaciones y aportaciones personales):

Todo lo que corresponde al mes de mayo podéis verlo en la siguiente tabla:

Y la evolución global del proyecto es:

El eje de la derecha tiene la información del Total acumulado mientras que el de la izquierda el correspondiente a los meses.

Por último, os dejo una captura del porcentaje alcanzado: casi un 20%

Si quieres conseguir un ejemplar, puedes encontrarlo en varias plataformas digitales. Sin embargo, el formato físico solo está disponible en Amazon en el siguiente enlace (dominio español aunque también está disponible en el resto)


Si lo prefieres, también puedes pedírmelo personalmente y te lo enviaría firmado (actualmente solo hago envíos a España). Puedes escribirme a la siguiente dirección de correo:

uncuadernoenblanco@gmail.com

Por otro lado, todos aquellos que quieran hacer una donación directa al proyecto pueden hacerlo a través de PayPal:

Muchísimas gracias a todos.
Es un placer poder compartir esto con vosotros y recibir tanto cariño a cambio.

La música del bosque

Hoy quiero compartir contigo un recuerdo en el que vives:

Aquel día cuando nos despertamos, un sinfín de nubes grises ocultaban el cielo.
Sin embargo, eso no evitó que decidiésemos pasear por aquellos caminos que nos harían atravesar el bosque.

No sabría decirte cuántas veces había imaginado aquel día desde que decidimos alojarnos en aquel hotel en mitad de la montaña y lo bonito que era en mi cabeza cada vez que lo pensaba. Pero esa mañana, cuando vi que las nubes ocultaban cualquier atisbo del brillo del sol, sentí una decepción enorme que hizo que mi perspectiva se nublase casi más que el cielo.

¿Cómo es posible que un detalle tan efímero como es la luz, que viene y va a su antojo, pueda cambiar tanto mi percepción de las cosas?

Como siempre, sonreíste.

¿A quién le ha hecho daño un poco de agua?

Comenzamos el camino con un silencio justo al pie de esa señal que indicaba el origen, el destino y la distancia que los separaba. Una flecha de madera oscura con letras en rojo viejo que apuntaban al abrazo de los árboles.

Tú empezaste a correr incitándome a que te siguiera.

Con tus pasos, diminutas hojas secas parecían apartarse de tu camino. Otras, en cambio, preferían permanecer donde estaban para guardar el eco eterno de tus huellas.

Más lejos, un arroyo atravesaba el bosque.

El agua jugueteaba entre las rocas, acariciando sus superficies, curvándolas más si cabe. El delicado rumor del agua al correr bajo nuestros pies cuando cruzamos aquel puente de madera antigua y hierro oxidado, el canto de los pájaros, el olor a libertad, el silencio de lo desconocido y la lluvia que no lograba atravesar las copas de los árboles… Todo eso componía una música única que ponía banda sonora a cada uno de nuestros pasos.

Y aunque no exista foto de ese día, es tan fuerte este recuerdo que creo sentir los colores del viento, el aroma del bosque que deja que el agua escape para no volver y el sabor de tu risa al compás de la mía.

Luz cegadora

Puede que pase el tiempo,
sientas que faltan mis palabras
y creas que el silencio ha sepultado todo cuanto fuimos.

La música seguirá dibujando
esa imagen que tenía de ti
aunque deje esta extraña sensación de vacío.

Créeme
no habrá luz que me ciegue
borrando todo de pronto
ni dejaré que el olvido
se llegue ningún recuerdo tuyo.

 

Dragón de piedra

Siempre hacíamos lo mismo: desayunábamos juntos, luego veíamos un rato la tele—uno al lado del otro—, después salíamos a pasear por el enorme jardín de aquellas instalaciones.

Aún siento en mis manos el tacto de aquella goma que cubría el acero de su silla de ruedas.

Ella siempre se sorprendía cuando nos acercábamos al diminuto rosal que había cerca de la fuente del dragón. Aunque, en realidad, era un pez enorme, pero ella siempre recordaba, entre risas, la disparatada historia que le conté hace meses en la que le conté que aquello era una especie de dragón muy rara que escupía agua en lugar de fuego. Un extraño dragón de pierda. Nuestro dragón de piedra.

Algunos días, sin que el personal nos viera, arrancábamos una rosa. Ella la elegía.
La agarraba entre sus manos y, sabiendo que se marchitaría si se la llevaba, me decía que lo hacía para recordar ese momento. Nuestro momento a los pies de ese dragón de piedra.

Avanzábamos por un sendero hasta llegar al borde de un enorme lago que casi se fundía a lo lejos con las montañas.
Yo me sentaba en uno de los bancos de mármol blanco.
Ella siempre quería quedarse a mi lado, viendo a lo lejos los nevados picos de las montañas, más allá del lago.

Era una imagen preciosa.
Ella siempre comentaba algo sobre la nieve.

Más tarde, cuando el sol casi rozaba el punto más alto del cielo, volvíamos deshaciendo el camino.

Dejábamos atrás las montañas nevadas, el lago casi infinito  y la fuente del dragón de piedra. Las rosas, al menos una de ellas, solían venirse con nosotros.

Después nos despedíamos en la puerta.
Un joven de bata blanca la recogía y la acompañaba al interior.
Ella me miraba. Nunca comprendía nuestras despedidas.
Siempre me sonreía antes de girarse. Y me preguntaba mi nombre.

Mi corazón se rompía en mil pedazos cada día cuando lo pronunciaba.
A veces, si no me escuchaba, se lo repetía.
Ella, sin saber que ya la conocía, me ofrecía el suyo.

Al día siguiente volvía.
Repetíamos la misma historia, desde el desayuno hasta la triste despedida que acababa en su nombre.

Flor de cerezo

Cada paso que te acerca a mí hace temblar sutilmente este suelo que nos mantiene flotando sobre una de las arterias de la ciudad.
Hace años que nos conocimos en este mismo lugar. Chocamos, nos miramos y me preguntaste mi nombre. Nevaba. ¿Lo recuerdas?
Algunos copos de nieve jugaban a entrelazarse en la lana de tu gorro rojo.
Otros se deslizaban por tu pelo.
Y algunos, preferían deshacerse en diminutas gotitas sobre tu nariz.
Recuerdo tu mirada cálida a través de la nieve.

Llegas tarde.
Siempre llegas tarde.
Y esta corta espera se me hace eterna.
Pero tu sonrisa hace que se detenga el tiempo.
Las manecillas del reloj retroceden, como si nos tuviesen miedo.
Me gusta que llegues tarde y que te disculpes dándome un abrazo que me encoge el pecho para alzar tu rostro después y mirarme lento.

Y me pierdo en ti, desaparece todo cuanto nos rodea: el ruido de los coches, la sensación de estar flotando en el vacío, este aroma único de la ciudad que se funde al olor de tu pelo…

Queda solo el tiempo y el espacio que nos separa.
(Cinco centímetros por segundo)
Dos segundos me separan de tus labios.
Dos segundos separan un beso.

 

Mi tiempo en tu reloj

Aún no me creo que hoy sea el día en el que comparta con vosotros este libro que nació en la triste sonrisa de un niño a miles de kilómetros de aquí.

Fue a raíz de apadrinar a Pavan cuando empecé a conocer los proyectos humanitarios que la Fundación Vicente Ferrer realiza en la India. En ese momento, pensé que podía poner algo de mi parte. Algo que, por muy pequeño que fuese, seguro que hacía que alguna persona pudiese vivir mucho mejor.

Escribí un correo a la fundación y a los pocos días conocí a Rafael. Él fue la primera persona con la que comenté seriamente los detalles de esta colección de poesía y prosa poética que hoy os presento.

Mi tiempo en tu reloj es una colección de todo lo que he escrito en los últimos trece años. Y nace con el objetivo de construir un hogar en la India para una familia vulnerable. Si quieres conocer más detalle sobre la evolución del proyecto, puedes verlo en el siguiente enlace: Un hogar en la India

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Tengo que reconocer que el diseño de la portada me llevó más de un quebradero de cabeza, pero al final, considero que resume perfectamente la idea de tiempo tal y como la pienso: una especie de espiral que tiende a abrazar todo cuando fue, es y será.

Se podría decir, que toda mi obra se centra en el tiempo, el silencio y en esos recuerdos que pueden desencadenar una mirada, una caricia o un beso.
Hay mucho de luz, estrellas, lluvia y tormenta.
Una visión más melancólica de la realidad.

Me apoyo mucho en la música para escribir.
Mis primeros poemas ponían letra a la música de Ennio Morricone. Fue con Playin Love con la que escribí uno de los poemas a los que más cariño le tengo: Mi beso.
También me inspiran los viajes, esos pequeños paisajes que siempre se miran pero que solo cuando se presta atención se ven, los recuerdos, el silencio…

Y ese es el nombre del mejor poema que, a mi parecer, he escrito hasta ahora.

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Silencio es un poema que contiene eso: silencio. Y es tan especial para mí por lo que significa. Considero que es el mejor porque es único. Y quiero decir que es único para cada lector y porque este silencio crea un único poema para cada una de esas personas que lo lee. Un breve instante de incredulidad, un pequeño destello que pueda provocar un recuerdo, un pensamiento que atraviese fugaz su mente… Todo eso. Esa breve poesía improvisada que te inunda cuando lees silencio, es tuya y solo tuya. Y que un poema pueda provocar un momento poético tan distinto en cada uno de sus lectores, me parece una de las sensaciones más completas que se pueden tener. Por eso, este libro empieza en un silencio: en tu silencio.

Tengo miedo al olvido.
Siempre he tenido miedo a dejar de recordar.
Y es por eso que un tema recurrente que puedes encontrarte en mi obra es el concepto de olvido y la evocación de recuerdos.

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El café.
El café es algo que forma parte tanto de mi vida como de casi todo lo que escribo.
A veces, es gracias al café por lo que todo esto existe y por lo que tengo tiempo para compartir mi tiempo.

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Más allá de todo esto, también quería compartir algo que escribí tras leer la historia de Paván y de cómo sería ver la tormenta desde sus ojos de niño echando de menos a alguien a quien nunca conoció pero que siente cerca. Y como este libro nace por él, merece un pedacito de tiempo.

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Y por último, quería dejaros una colaboración muy especial para mí.
Ha sido mi hermano quien ha compuesto y grabado la base que se escucha junto a mis palabras. Y dado el poema que es, no se me ocurría mejor persona para colaborar en su edición y para poner música a un tiempo que hizo que todos nos olvidásemos de ella.
Este poema es una oda al recuerdo.
Un echar de menos.
Un extraño silencio por aquellas personas que, cuando se van, se llevan un pedacito de la música del mundo con ellas.

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Agradezco de corazón que hayas llegado hasta aquí y que hayas querido compartir conmigo este proyecto.

Si quieres colaborar y conseguir un ejemplar en papel, puedes encontrarlo en Amazon en el siguiente enlace:

Mi tiempo en tu reloj

O si lo prefieres, puedes comprármelo a mí directamente y te lo enviaría firmado.
(Actualmente solo hago envíos en territorio español)
Por otro lado, si lo que quieres es colaborar en el proyecto más allá de comprar el libro, te explico cómo podrías hacerlo en la página que he comentado al principio de la entrada: Un hogar en la India

Quiero terminar dando las gracias a todas las personas que me han apoyado en la elaboración de esta colección y que me han animado a avanzar en el proyecto a pesar de la situación que estamos viviendo.

Hoy, veo mucho más cerca el objetivo que me planteé a principios de año.
Gracias por estar ahí.

 

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Antología Superinfancia

Hola a todos.
Hoy quiero compartir con vosotros una bonita iniciativa que me he encontrado en Twitter y que creo que merece la pena compartir por el objetivo que tiene.

La Antología Superinfancia será una colección de relatos cuyos beneficios serán destinados en su totalidad a la Fundación Rana. Estos relatos serán elegidos por concurso.

Las bases son las siguientes:

Participación

Podrá participar cualquier persona mayor de 16 años residente en España y de cualquier nacionalidad. En caso de no tener cumplidos los 18 años, se deberá adjuntar a la Plica una autorización de aceptación de las bases firmada por tutor legal.

Cada persona podrá presentar tantos relatos como quiera, si bien solamente uno será elegido.

Beneficios y condiciones

Los beneficios de la antología irán destinados a Fundación RANA (Red de Ayuda a Niños Abusados), una (y cito de su página web: fundacionrana.org/es);  fundación sin ánimo de lucro de ámbito balear, cuya función social es prevenir el maltrato y el abuso sexual infantil, a través de actividades de sensibilización, educación y trabajo en red.

El diseño, edición, maquetación y publicación la hará la autora Silvia M. Díaz.
El formato será autopublicación en Amazon.
Todos los beneficios de la obra que no se quede a plataforma (un 70%) , irán destinados a la organización. Ni la editora ni los autores se quedarán, en ningún caso, con el dinero obtenido.
En ningún caso los autores perderán el derecho de autor del relato, pero se comprometen a no retirarlo de la antología una vez publicada.

Premios y fallo

Habrá 10 relatos ganadores.; todos ellos recibirán el mismo premio: un lote de los dos libros de Silvia M. Díaz («Escribir» se escribe con eme de Musa —Niña Loba Ed., 2019— en físico y dedicado, y Respirar autopublicado en digital).

Además de un marcapáginas exclusivo de la antología, la antología en formato digital y una sorpresa que aún no se desvelará. El jurado estará formado por 3 personas. Una maestra de educación infantil; otra de educación especial y la misma autora.

El fallo se hará público en el Twitter de Silvia M. Díaz el sábado 27 de junio.

Relatos y envío

Deberán estar escritos en castellano, ser inéditos, y no estar premiados ni a la espera de fallo para otras convocatorias.

Se podrán presentar desde el miércoles 13 de mayo hasta el sábado 20 de junio hasta las 23:59h. Los relatos se enviarán a rulinaescritora@gmail.com con sistema de plica. Se presentará:

El documento del manuscrito. En este documento no puede aparecer el nombre del autor, solamente el seudónimo. El documento de plica en Word o equivalente, donde deberá aparecer:
Nombre del relato.
Género del relato.
Nombre del autor.
Seudónimo (si, en caso de ser elegido, desea que se refleje).
Fecha de nacimiento.
Autorización firmada por un tutor legal de aceptación de bases en caso de ser menor de edad .
Correo electrónico.
Cuenta de Twitter.

La temática del relato deberá girar entorno a la infancia. Se buscan relatos con niños como protagonistas y mensajes positivos o de superación. Debe estar incluido en alguno de estos géneros:

Ciencia ficción | Humor | Fantasía | Historia | Romántica (entendiéndose esta última en términos de familia, amistosos…).

Deberán tener entre 1500 y 3000 palabras. Se permite un margen (inferior y superior) de 300 palabras.

Se presentará en formato .doc o .docx, con fuente Times New Roman 12pt o similar e interlineado sencillo.

Aceptación de las bases

La participación en este certamen implica la aceptación y el cumplimiento de todas y cada una de sus bases, incluyendo la cesión de los derechos necesarios para la publicación a la autora Silvia M. Díaz.

 

Toda la información la podéis encontrar en el Tweet que la organizadora ha publicado en sus redes sociales:

 

¡Anímate y participa!

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Besar la lluvia

Siento que estallan en mis dedos
cada una de las caricias que rozan tu piel.

Dibujo formas imposibles sobre tu espalda
intentando no cruzar ninguna de las líneas invisibles con las que uno tus lunares.

Una luz ciega a las estrellas.
Un estruendo nos encoge el pecho.
El silencio, luego.
Un susurro entre risas…

Estas noches de tormenta
todos nuestros besos
ponen voz a la monótona música de la lluvia.

Una habitación con una vista

El eco de tus pasos recorre la habitación
sobre este suelo de madera que hace crujir el frío.

Pierdo la vista a través de la única ventana
que ilumina torpemente mis cuatro paredes blancas.

La imagen inmóvil de una puerta cerrada
de metal oxidado y pintura descamada
es lo único que contrasta en esa pared de ladrillo viejo.

Intuyo un jardín salvaje al otro lado
o quizá desierto
tierra seca
o asfalto quebradizo.

¿Llegará la primavera
a todo lo que llena el olvido?

Mar en calma

Hoy vuelve el eco de un recuerdo lejano que nos tuvo
a ti y a mí
lanzando piedras sobre un mar en calma.

Nos recuerdo
hablando sobre temas triviales
descalzos
caminando sobre una arena que alzaba el vuelo a lomos de una brisa ligera.
Tu pelo, parecía querer correr tras ella.

El agua fría rompía en diminutas olas sobre la orilla sin apenas deformarla
como si rompiese en vaporosa espuma
sutil caricia.

Recuerdo
un abrazo
el vértigo de vernos caer sobre el agua entre risas
una luz tenue que lo oscurecía todo
una pausa
y un beso.

Recuerdo el brillo sutil de tu mirada
una sonrisa de cuarto creciente en nuestras caras
el rojo de tus labios
y el azul del mar bajo estrellas fugaces.

Hoy vuelve el eco de un recuerdo lejano que nos tuvo
a ti y a mí
soñando despiertos a orillas de un mar en calma.

 

Un hogar en la India – Abril

Hoy escribo esta entrada para, de una forma u otra, dar las gracias a todas las personas que han aportado un poquito para hacer realidad este proyecto.
Estas palabras de agradecimiento van dirigidas a todas las personas que han comprado alguno de mis libros en los últimos meses, a todas aquellas que han realizado una donación al proyecto y a aquellas que han apoyado la iniciativa y se han interesado en todo momento por el avance de la misma. Gracias.

Ahora, quiero dar algunos datos para que veáis como avanza.
Si quieres leer más acerca el proyecto, puedes hacerlo en:

 Un hogar en la India

Los primeros meses están un poco difusos porque hice un balance global de todo el beneficio de mis libros que las distintas plataformas me ingresaron más alguna aportación personal. Los datos a partir del mes de abril sí recogen cada uno de los beneficios obtenidos por la venta de mi nuevo libro, Mi tiempo en tu reloj, más los obtenidos por la venta de cualquiera de mis otras obras.
Me alegra ver que, aunque aún no está disponible la versión física de mi último libro, la acogida del proyecto y el cariño que le estáis dando es enorme.

Así, el siguiente gráfico muestra los datos específicos de cada plataforma:Captura de pantalla 2020-05-01 a las 12.40.13

Todo lo que respecta al mes de abril se puede ver en la siguiente tabla:

Captura de pantalla 2020-05-01 a las 12.42.27

Y la evolución global del proyecto es la siguiente:

Captura de pantalla 2020-05-01 a las 12.45.42

 

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Una vez más, gracias.

 

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