He mentido millones de veces

He mentido millones de veces
al decirte que estaba bien.

Ya no sé quién soy
aunque tampoco sabía nada
antes de que entraras en mi vida.

Me has hecho olvidar todo cuanto era
todo cuanto quería ser
y cualquiera de esos sitios lejanos
a donde aspiraba a llegar.

Ya no sé
quien soy.
Para nada quiero saberlo ya…

He mentido millones de veces.
Mentiré millones de veces más
porque
aun no sabiendo quién soy
ni a dónde quiero ir
sé que me gusta estar contigo,
me gusta estar aquí.

Hace tiempo

Hace tiempo que cuando atardece
se va parte de mí con el Sol.

Hace tiempo que siento que me quedo sin voz
cuando ese anaranjado azul
desaparece ante mis ojos.

Hace tiempo
que no sé decirte cuanto callo,
cuanto quiero decirte y no puedo.

Y hace tiempo que todo cuanto siento
queda huérfano de palabras.

 

 

Jamás te olvidaría

Jamás olvidaré esos besos que no me has dado,
las caricias que se han perdido entre susurros lejanos
ni esos instantes eternos en tus brazos
que aún no han empezado.

Jamás olvidaré tu sonrisa,
el brillo de esos ojos
que me reflejan tal y como soy
ni esa vocecilla
con la que me invitas a dormir a tu lado.

No podría hacerlo nunca.
Jamás te olvidaría.

Nueva página de Facebook

Hola 😊

Me paso por aquí para comentaros que he creado una página en Facebook para compartir las cosillas que escribo y alguna que otra foto de mis libros, relatos y otras cosas de mi día a día.

Si os interesa, podéis encontrarla en

https://www.facebook.com/ajrp902/

Aprovecho este instante para daros las gracias por ese rato que dedicáis a leerme.

Un abrazo.

Pesadillas

Siempre he pensado que las pesadillas son esos sueños que me hacen despertar, desconcertado, entre el miedo, la tristeza y ese infinito echar en falta.

Cada noche me veo, al filo del sueño, deseando que si sueño, no sea un sueño que me haga huir de nada, o un sueño que me haga perder a nadie. También espero que no sea un sueño en el que pierda la voz…

No soporto esas pesadillas.

Pero, ¿sabes?

Siempre he pensado que soñar contigo sería algo maravilloso pero, después de este último sueño en el que te tuve entre mis brazos, me ha inundado la desbordante tristeza de perderte, el continuo deseo de huir de mí mismo para volver a tus brazos y este infinito echarte en falta que me sobrepasa…

Odio estas pesadillas que me mantienen en vela.

Odio que me robe el sueño este miedo sin sentido.

Y odio estas pesadillas que siempre empiezan después de cualquiera de mis sueños contigo.

Te echo de menos

Hoy, más que nunca, me veo inmerso en un continuo echar de menos que me hace buscarte en cada lugar y a cada instante.

¿Se puede echar de menos unas manos que jamás se han perdido en mi piel?

¿Se puede echar de menos esa voz que parece cantar en cada palabra?

Y los besos que nunca me han dado, ¿cómo los puedo echar de menos?

Lo sé, yo tampoco lo entiendo.

Te echo de menos.

Cielo

A veces se me queda pequeño el concepto de cielo. No sé qué es.

¿El cielo es todo cuanto tenemos sobre nuestras cabeza? ¿Es todo cuando se aleja de aquello que se esconde bajo nuestros pies?

De ser así, es extraño vivir en este desconcierto entre cielo y tierra.

A veces pienso que el cielo es solo la imagen que veo cuando alzo la vista. Esa realidad virtual que existe ahí arriba, casi inalcanzable salvo en esos días de niebla en los que parece que se rompe para rodear todo cuanto soy con esa neblina semitransparente.

Otras veces pienso que el cielo es esa infinidad de estrellas, esas pequeñas estrellas fugaces que desaparecen rápido como esas lágrimas que se te escapan cuando la emoción te sobrepasa o esa luna que, en ocasiones, se para a sonreír.

A veces pienso en ti cuando miro al cielo. A veces…

Y creo que, pensando en el cielo, he comprendido que tú eres ese cielo que intento explicar.

Distorsión

Vuelvo a llegar tarde.
Y aún así tú siempre me esperas.
Sentada en esa barra improvisada frente al gran ventanal que da a la calle.
El pelo te cae a ambos lados, tapando tu rostro.
Me acerco por detrás susurrando un buenos días,
besando tu mejilla
con la dulzura contenida de quien aún se cree en sueños
y pierdo mi mirada en ese pequeño libro que sostienes.

Ya posa el recuerdo de tus labios
sobre la taza blanca de café y pienso:
¿si hubiese llegado un instante antes
habrían posado tus labios ese primer beso en los míos?

Sonrío.
Te abrazo
y acomodas tu cabeza en mi pecho.

Nos perdemos. Tú y yo nos perdemos
en el espejismo irreal
de todos las luces, edificios y gentes distorsionadas
por las pequeñas gotitas de agua que cubren el cristal.