Buenas noches, luna

Dudo
si recuerdo o no
cómo llevar la cuenta de las noches.
Demasiadas, quizá,
sin sus buenas noches, luna.

Ya no recuerdo su forma
ni esa forma de dibujar su viaje perpetuo
entre las estrellas.

Miro al cielo.
Sé que está ahí
pero no la veo.

Buenas noches, luna.

Escapa el deseo contenido
en este susurro que añora el cielo.

Y dudo
justo antes de abrazar mi almohada
si es su voz la que vibra en mi cabeza
—la silenciosa voz de la luna—
o es tu voz
que decide bailar en mis recuerdos
en este preciso instante al borde del sueño.

Buenas noches,
luna.

 

Mi primer poema

A raíz de la organización del I Certamen Literario que se realiza en mi localidad natal, varias personas me han trasladado su inseguridad a la hora de escribir. Esto me ha llevado a pensar en qué fue lo que me llevó a escribir o qué es lo que me motiva y, sinceramente, no encuentro ese factor raíz que me lleva a hacerlo. Supongo que serán un cúmulo de cosas: crear, evadirme, liberarme, compartir… Puede que todo eso junto sea “el motivo” que me lleva a escribir.

Aunque no sepa qué me lleva a hacerlo (mucho menos voy a saber qué me hizo continuar), sí recuerdo el primer poema que escribí.

Recuerdo que estaba en cuarto de primaria.
Y no podría estar más agradecido de los maestros que tuve durante ese periodo educativo en el que consiguieron educarme y formarme con un sistema totalmente distinto, sin exámenes, donde primaba la pasión por aprender y compartir conocimientos y valores básicos.

Y así, un día, como ejercicio para fomentar la lectura y la escritura, mi maestro nos pidió que escribiésemos un poema para el día siguiente.

¡Un poema!
¿Qué es un poema?

Recuerdo pasar el resto de la tarde buscando poemas en mi libro de Lengua.
Recorrí el libro de principio a fin y descubrí lo que era un verso, una estrofa. Descubrí que existían las rimas: asonantes y consonantes. Aprendí las distintas formas de medir de una métrica que se adaptaba a su tiempo. Y descubrí la musicalidad oculta en las palabras.

Puede que aquel momento fuese mi despertar como escritor.

Y escribí.

Mi primer poema, con rima torpe y musicalidad improvisada, contaba la monótona historia de un saltamontes que saltaba en dirección a un río.
Recuerdo contar los saltos del insecto:


uno
dos
tres

Y de pronto, una rana aparece en la historia para comérselo

Ahí me dejé llevar un poco por el miedo, la angustia.
Y mágicamente, aquel saltamontes escapó de la boca de aquella rana para alejarse del río saltando:


uno
dos
tres

Y contando, terminé de escribirlo.
Me sentí extrañamente satisfecho. Me encantaba mi primer poema.
Recuerdo correr hacia mi madre para leérselo.
Luego se lo leí a mi padre.
Y guardé muy bien la libreta para asegurarme de que al día siguiente no me la dejaba olvidada en casa.

Cuando llegó el momento de la lectura, recuerdo estar muy nervioso.
También recuerdo que fuimos muy pocos los que escribimos algo.
Y lo leí.
Intenté hacer sus pausas al final de cada verso (como me habían dicho).
Intenté no perder la musicalidad leyendo. Lo intenté…
Pero recuerdo que me temblaba la voz.

Cuando terminé me sentí liberado pero la emoción se tornó un poco agridulce.
Ahí es cuando el recuerdo se nubla, porque el resto de la historia dejó de ser emocionante.
Recuerdo que algunos compañeros me decían que no tenía sentido.
¿Cómo un saltamontes que se come una rana puede escapar de la rana y seguir saltando como si nada? ¡Debería estar muerto!

Pues sí. Tenían toda la razón del mundo. Por pura lógica debería estar muerto.
Sin embargo, yo había entendido que la poesía era imaginación, sentimiento, imposibles, ritmo… Y yo necesitaba que mi saltamontes saliera y volviese a saltar. Por el ritmo, por los imposibles y porque era mi poema y yo hacía con mi poema lo que me daba la gana.

Y recuerdo que me enfadé.
Ahí entró en conflicto mi pedacito de cabeza creativo con el pedacito de cabeza lógico.
A esa edad no sabía gestionar críticas.
A esa edad no sabía poner en valor la imaginación frente al realismo.
A esa edad dejé de escribir.

Hoy no recuerdo qué hice con la libreta de cubierta roja donde escribí ese poema.

Más tarde, no recuerdo cuándo ni por qué, volví a escribir.
Escribía historias improvisadas.
Escribía poemas de rima forzada.
Escribía por escribir.

Y escribiendo, sigo intentado llegar a cualquier parte con palabras fijas.

Para mí, esa es la magia de la Literatura: llegar con una voz que no es la mía al alma de cualquier persona sin importar el lugar o el tiempo.

Aún así, a pesar de esa magia, sigo sin saber por qué escribo.

I Certamen Literario de Relato y Poesía de Encinas Reales

Era una idea que tenía en mente desde hacía varios meses y gracias al apoyo del Ayuntamiento de Encinas Reales presentamos el I Certamen Literario de Relato y Poesía.

A grandes rasgos, solo tengo que decir que es un certamen de tema y estilo libre con la única limitación de que la obra no puede superar las 2500 palabras.

¿Os animáis?

Resumen de las bases del certamen:

  • Temática libre.
  • Obras originales e inéditas en castellano con una extensión máxima de 2500 palabras.
  • Presentación de obras hasta el 30 de junio de 2020.
  • Premios:
    A- Categoría Infantil
    1º Premio: lote de regalos, diploma y trofeo.
    2° Premio: lote de regalos, diploma y trofeo.

    B- Categoría Juvenil
    1º Premio: 100 €, diploma y trofeo.
    2° Premio: lote de regalos, diploma y trofeo.

     

    C- Categoría Adulto
    1º Premio: 100 €, diploma y trofeo.
    2° Premio: lote de regalos, diploma y trofeo.

El resto de detalles sobre cómo presentarlo lo podéis encontrar en el PDF de las bases que se encuentra en el siguiente enlace: www.encinasreales.es

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[Presentación Digital] Mi tiempo en tu reloj

Dada la situación actual, no pensaba que este momento llegase tan pronto.

Además, mi principal idea era presenta este libro en físico y ofrecer la opción digital como una alternativa a todas esas personas que, por alguna razón, no pudiese acceder al libro en sí.

No obstante, llevado un poco por la emoción y las ganas de comenzar este camino, hoy presento oficialmente mi nuevo libro: Mi tiempo en tu reloj.

Podría decir que el origen de este libro está en una mirada triste que intenta disimular una sonrisa. Y así fue.
Hace unos meses apadriné a un niño gracias a la Fundación Vicente Ferrer (https://fundacionvicenteferrer.org/es/): Pavan.
Su mirada triste en la foto que me enviaron junto a toda la información me hizo querer aportar mucho más a su sociedad. Por eso, me puse en contacto con la fundación para que me hablasen de los proyectos que realizaban en la India con el fin de donar todos los beneficios que obtuviese con la venta de un libro recopilatorio que recogiese gran parte de todos mis relatos y poemas.

No obstante, aunque todo comenzase con este libro, la idea que tengo en mente es destinar todos los beneficios de la venta de todos mis libros a este fin.

En esta misma página, podéis encontrar mucha más información sobre el proyecto, la localidad en la que se realizará y todo lo recaudado para llevarlo acabo: https://ajrp90.com/un-hogar-en-la-india/

Y hoy, por fin hoy, ve la luz este libro:

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Las plataformas donde podrás conseguirlo son Google Play Books y Amazon (actualmente). Aunque iré ampliando para poder llegar al máximo número de personas posible.

Así, dejo por aquí los enlaces de cada una de ellas:

Amazon España

Amazon Internacional

Google Play Books

 

Aprovecho también para agradecerte este tiempo que has pasado leyéndome. Ahora, todo mi tiempo, todo el que encierra mi libro, es tuyo.

Muchas gracias por todo.
Espero que lo disfrutes.

21:23

Con esta melodía casi inaudible
que confunde las distancias
coges mi mano y me arrastras a mirar al pasado
a través de un gran ventanal
que atrapa a una ciudad enfermizamente ordenada.

Y me gusta verlo todo de nuevo a través
de tu imagen semitransparente en el cristal.

Una débil luz
centellea
en el reflejo de tus ojos
para alejarse formando un haz infinito
que colorea el cielo,
desaparece un instante
y vuelve
en ese continuo parpadeo
de quien cuida constantemente el mar.

El tiempo pasa tan rápido
que siento que desdibuja todo cuanto somos
para perdernos en la noche,
entre luces que brillan imitando a las estrellas,
pero me abrazas
fundiendo nuestras siluetas en una.

Aún no he encontrado palabras
que expliquen lo que siento
cuando veo el mundo a través de ti.

Cuaderno en blanco

Si supieses
el sinfín de posibilidades
que me ofrece una página en blanco…

Anoche
vi una luna creciente
a través del remate de una chimenea
y pensé que era humo.

Se escapó
y sonrió al cielo
y pensé que me sonreía.

No pude evitar pensar en ti.

Si supieses
la infinidad de garabatos
que se me pierden
en cualquier página en blanco…

He soñado contigo.
No ayer.
Ni siquiera en el último mes.
Pero he soñado contigo.

Y soñé que me follabas
y me dejabas con un sueño a medias,
con la miel en los labios
y el corazón desbocado.

Al despertar
no pude evitar pensar en ti.

Si supieses
dónde nos puede llevar
cualquier página en blanco…

Y cuento
desde un número cualquiera
que escribo sin ganas
y se confunde con cualquier otro.

¿Qué más da un uno que un siete?

Y así continúo
en este orden improvisado
en el que deshago tus medidas
y te quito la ropa.
¡Y todo,
empezando en un número!

Y, joder,
la de veces que pienso en ti.

¿Qué te inspiran esas palabras
que escribes
y prefieren perderse en el fuego
a vivir para siempre
en una página en blanco?

Yo las dejo marcadas,
tal cual nacen,
casi invisibles.
No las retinto.
Y las siento como ese beso
que me diste hace años
(tal cual nació, casi invisible)
y dejaste marcado en mis labios
y que aparece de nuevo,
sin avisar.
Si supieras lo que puedo hacer
sobre cualquier página
incluso con los ojos cerrados…

Si lo supieras,
serías mi cuaderno en blanco.

En días como estos

En día como estos desearía que estos abrazos eternos que me das en mis sueños fugaces durasen para siempre.

Y que tus susurros no se pierdan en el viento.

En días como estos desearía que se parase el tiempo justo en ese momento en el que tu piel se funde con la mía.

Y que tu sabor perdure en mis labios.

En días como estos, incluso podría conformarme con recordar tu voz leyendo alguna de estas líneas.