Etiqueta: poesía de amor

Todas nuestras historias

Cuando te tengo,
tan cerca,
a escasos centímetros de mis labios, sé 
que en todos los universos paralelos
que crean los posibles
nos estamos fundiendo en un beso.

En este no,
en este nos miramos,
sonreímos
y nos dejamos llevar por esa descarga cuántica
del beso que no nos damos.

Y me veo,
dentro de tus pupilas
me veo
tras esa línea invisible que sobrepasas
poniéndote de puntillas,
sorprendido
por el único beso que faltaba
para que todas nuestras historias fuesen una de nuevo.

(Mi) Luna

Te miro mientras camino.
Tú me sigues.

Si me paro,
te detienes en tu infinito tintineo
que te hace brillar en un cielo lejano.

Siento que me sonríes
si te sonrío
aunque no lo vea.

Y mi sombra
me acompaña cada noche
solo porque tú brillas.

Como tú

Me gusta la gente
como tú,
que te marca para siempre
con una mirada
sincera
y un sonrisa
que te acelera el pulso.

Me gusta la gente
como tú,
por esos besos
que puedo ver en tus ojos,
por ese deseo desatado
que escondes bajo tu piel y reprimes
en un abrazo
que me deja sin aire.

Y lo bonito que es
encontrar gente como tú…

No te imaginas

No te imaginas las ganas
que tengo
de un abrazo tuyo,
del silencio que provocas
y de los infinitos besos
que solo tú sabes dar.

No te imaginas las ganas
que tengo
de ti,
de perderme en tu piel
siguiendo los caminos
que unen tus lunares,
de encontrarme
de nuevo
entre tus piernas.

No te imaginas las ganas,
no te imaginas…

Segunda estrella a la derecha

Iré a buscarte
para llevarte en brazos
tras saltar por tu ventana.

Segunda estrella
a la derecha,
sin rumbo fijo
bajo la luz de la luna.

Haremos que se pare el tiempo,
dejaremos de pensar
en esos mundos paralelos
que nunca llegarán.

Comenzará un nuevo día
y veremos lo diminuto que se vuelve todo
desde las lejanas playas
de Nunca Jamás.

Noche en la playa

Me gusta la playa por la noche,
porque se pueden ver las estrellas
y el sonido de las olas
no es suficiente para callar tu voz.

Me gusta
por el brillo en tus ojos
que deja esa luna intermitente.

También me gusta
por la infinidad de constelaciones
a las que le inventamos el nombre.

Tus labios,
dan besos distintos
cuando los dan en la playa
por la noche.

Aún dormía cuando
llamaste a mi puerta.
No esperaba a nadie,
no tenía por qué esperar.

Abrí,
aún con el sueño 
en mis ojos.

Quedé paralizado
por tu mirada.
Mi corazón latía
con fuerza,
desbocado por tu sonrisa.

Ese brillo en tus ojos
me hacía sentir único.

Separados por una barrera
invisible,
inexistente
formada por una puerta
que ya no estaba.


entraste en mi casa
y en mi vida.

Se deslizan las gotas de agua
por los cristales
como se deslizarían mis besos
por los recovecos de tu cuerpo.

Y aprieta el frío,
atrapando mi respiración
en ese vaho denso
que me permite dibujar tu nombre.

Miro,
más allá de la Ciudad,
cómo florecen diminutas luces en el cielo
tras la puesta de sol.

Siento un beso apagado en mis labios.

Es extraño pero
siempre parece que llueve de más
cuanto más te echo de menos.