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Gracias, abuelos

Siendo tan distintos, los cuatro, siempre os he considerado como un único referente que me unía a un pasado que nunca he vivido: cada una de las historias que me contabais o esa emoción contenida que transmitíais en cada una de las vivencias que hacíais mías.

Son todos los momentos que pasamos juntos, abuelos, lo que ha hecho que tenga una conexión tan grande con ese pasado que, sin conocerlo, siento mío.

Sin darme cuenta, la vida pasa en un suspiro.

Hoy, la esencia de lo que fuisteis amenaza con volverse efímera.
Como si ese nexo con mi realidad quisiera desaparecer con vuestra partida.
Sin embargo, siempre prevalecerá vuestro recuerdo, los valores que me habéis transmitido y las huellas que habéis dejado en mi camino.

Gracias, abuelos.
Gracias a vosotros y a lo que habéis sido,
podré rememorar mi vida
y vivirla en adelante
bajo la inocente mirada de un niño.

Nunca se me ha dado bien echarte de menos

Caminar bajo la lluvia me trae 
una extraña sensación de nostalgia y ternura.

Me es inevitable pensar en ti
cuando las pequeñas gotitas golpean mi rostro
y resbalan sobre mi piel 
como lo hacían tus besos.
Hasta mi música suena distinta
si la escucho pensando en ti.

Nunca se me ha dado bien echarte de menos.

No puedo verme ahora 
pero
sería bonito mirarme desde fuera
para verme con la mirada perdida
silbando una canción 
o tarareando una letra que no conozco
mientras pienso en ti.

Me perturba la idea
de no controlar por qué lo hago
o qué me lleva a ello. 
Pero pensarlo…

Si lo pienso, destruyo 
todo cuanto soy ahora mismo.

Nunca se me ha dado bien echarte de menos.

Sabes
que disimulo muy mal las sonrisas 
cuando no te tengo 
y que me falta el aire si estás lejos.

Si me dejo llevar y silbo,
y tarareo
e improviso un estribillo nombrándote en estas letras…
Si lo hago, 
apareces tú
en mi cabeza, cantando la canción
desnuda entre mis manos
o callándome con un beso.

Y después,
me tiembla el corazón cuando susurras que me quieres,
cuando me llevas
de la mano
a este estado de sobrelocura infinita.

Es por eso
que nunca se me ha dado bien
echarte de menos.

Como aquellos tesoros

Te fuiste apagando,
como se apaga
un copo de nieve
en unas manos ingenuas.

Nos regalaste risas,
horas de desvelo
escuchando tu monótona melodía.

Nos regalaste algún grito,
provocado por tus inesperadas
muestras de cariño.

Fuiste un destello,
una diminuta luz,
muy pequeña.
Sin embargo, dejas un vacío enorme.

Te recordaré,
te recordaremos siempre.

Guardaremos esos momentos
como aquellos tesoros
que tú escondías a la vista de todos.

Ojalá pudiera

Ojalá pudiera recordar
tu voz,
el brillo de tus ojos
y el sabor de tus labios 
en un beso cualquiera.

Desearía poder sentir tu piel
sobre la mía
una vez más,
cualquiera de las canciones
que callabas
y se perdían en una melodía suave.

Ojalá pudiera sentir
tu pelo
enredándose entre mis dedos.

Y
aunque me vea,
a veces,
recordando cómo olvidarte,
ojalá no pueda hacerlo.